PRINCIPIOS
INSTITUCIONALES


En la Institución se procura hacer de la acción
educativa una tarea compartida desde lo cognitivo y lo afectivo, pretendiendo
que el educando llegue a ser dueño de sí mismo, libre y responsable; que
aprenda a cimentar su libertad en una escuela jerárquica de valores humanos y
cristianos que den sentido, unidad y valor a toda su vida. De tal forma que al
terminar su proceso de educación tenga una formación cristiana, humana,
académica y científica, indispensable para realizarse como persona e
incorporarse al mundo laboral, ayudándole a crecer y lograr una personalidad
que le capacite para contribuir con el bien común de la comunidad humana y de
la iglesia.

La Escuela Normal Superior Pio XII, se retroalimenta y se actualiza constantemente para mejorar su propuesta educativa. La calidad de la enseñanza supone renovar medios y técnicas educativas, de acuerdo a las necesidades de los estudiantes, el desarrollo tecnológico y las exigencias de la posmodernidad.
El personal educativo, profesores, personal de
apoyo, padres de familia propenden por el diálogo y la actualización permanente
y tienen como propósito aportar al mejoramiento continuo de la Institución, y
cultivo de la educación moral de los estudiantes, en una triple dimensión:
personal, comunitaria y social, enraizada en el evangelio. Se busca que los
estudiantes sean capaces de analizar críticamente la realidad y tomar postura
frente a situaciones de injusticia y marginación.
La educación impartida en este plantel tiene como
fines fundamentales, el cultivo de la responsabilidad, el orden, el respeto y
la calidad académica, preparando al individuo para enfrentar los grandes retos
de la época para que desde su quehacer educativo ayude a transformar
positivamente su contexto. Los educadores como portavoces de esta formación
proyectiva, propenden por la formación integral, el ejercicio del respeto a la vida
y a los demás derechos humanos, facilitando espacios de formación democrática a
través del gobierno escolar y la sana convivencia.
La participación de la familia juega un papel
fundamental como coagente educativo en el ambiente primario del amor, donde se
aprende, se internaliza, se afirma y afianza, mejor que en ningún otro lugar
normas de comportamiento y pautas reguladoras de las relaciones con los demás,
valores humanos y virtudes sociales como la amistad, la solidaridad, la
honestidad el civismo y la justicia social.
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